En este tiempo en que las guerras, el hambre y la debacle general de todo lo que hasta ahora nos parecía bueno se ciernen sobre el mundo, desde la eternidad nos llega la voz del Señor diciendo: "La hora viene y ahora es en que los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad".
No dejan de sorprendernos ver que las señales de las que hablaron los profetas se están viendo en nuestro horizonte. La visión de la maldad, vestida en un momento con sus aparentes bonitos trajes, ahora, más que nunca, está mostrando por doquier su siniestra fealdad, no obstante, muchos todavía caen en sus redes y muchos aun más caerán. Sin embargo, en la era del "todo vale" hay un terrible dolor en el ser humano privado de las benditas corrientes del Espíritu Santo, que todavía está aquí por amor a la Iglesia del Señor. Él está esperando que "todos vengan a la verdad" y ¿cuál es la verdad? Es que "de tal manera amó Dios al mundo, que dio a Su Hijo Jesucristo para que todo aquel que en Él crea no se pierda, sino que tenga vida eterna". (Juan 3:16)
Hace unos años me contaron que un amoroso y paciente hombre de Dios soñó varias noches con un reloj detenido a las 11:59 p.m. Una mano estaba sobre el cuadrante asida fuertemente a una de las agujas. Un día este hombre le preguntó al Señor por qué cada día veía la misma hora, ¿qué significaba aquel sueño? El Señor le dijo: Estoy esperando que muchos vengan a la luz, porque la medianoche está a punto de llegar. Luego de la medianoche llegará el día y Jesucristo, el Señor, vendrá nuevamente a la tierra.
Por ahora Él está buscando adoradores. ¿No quisieras tú tener el más grandísimo honor que alguien pudiera tener y ser uno de ellos? No tienes que hacer nada más que pedirle al Señor que perdone tus pecados y darle gracias por haber ido a la cruz en tu lugar. Luego dile: "Señor, por favor, ven a mi corazón ¡haz de mí un adorador!"
Creeme, nada vale la pena de perder la Vida plena al lado de Cristo.
martes, 4 de noviembre de 2008
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